2 de marzo de 2012

Poesía

Tu lengua resucita en mi oído
cada vez
que el viento
de todos
los poetas olvidados
toca a la puerta de mi memoria.

Te apareces como el eco,
revives en mi vientre,
asomas tus dedos floreados
a mis sueños.

Cantas
y me devuelves la esperanza.

Caminas sobre las líneas de todas mis letras,
 tus pasos me dan alas
y vuelo al poema.

Resucitas,
apareces,
cantas.

Caminas
y danzas.


Con la hermosa compañía de Rodolfo Pineda, poesía de carne y hueso.

24 de febrero de 2012

Re-evolución


A La hija que tendré algún día…

Te espero todos los días

como el agua la espera el sediento

mar

te espero

y arrullo tu figura de viento

en el vientre de esta tierra que fertiliza

te espero

con ramos de sueños y ensueños
con causas y efectos
te espero
para llenarnos de flores los bolsillos

trabajo y te espero

y te deseo

para que te dividas en mil partes y te hagas una

te espero

te canto

y te beso.




En complicidad con Rodolfo Pineda.


http://www.youtube.com/watch?v=QmvRmYu6pwg

22 de diciembre de 2011

Un día como cualquiera.




Hoy amaneció a medio día.
La gente está fresca y sonriente.
La primavera del amor entibia el triste invierno de esta vida.
La gente sonríe con sus cómplices.
Las personas asoman los ojos rasgados por la mueca del derroche.
Nada, hay, de flores marchitas en las manos. Todo es como una palma con dedos abiertos como un sol.
La amabilidad es un juego contagioso:

“― Ven, te cedo mi asiento.
― ¡Gracias! Este pie me demanda un sitio para posarle.
― Ven, me gusta que hayas cedido tu asiento. Ahora yo me levanto para que puedas gozar.
― Gracias, gracias. Así puedo continuar al lado de mi amada.”

 En el Metro  (transporte de los que viven en esta ciudad), es realmente curioso pisar dentro de esta realidad con carril. Aquí conviven todos los remedios y conviven todos los infinitos. Este gusano cortado ―por el arado citadino― equipara a las mañanas con las tardes. Avanza el tiempo pero no anochece.

 Avanza el tiempo pero sigue siendo primavera en los que dejan derroche sobre sus labios.


18 de octubre de 2011

LUGAR COMÚN

En la poesía, el principio de la ruptura para un lugar común,

reside, según Aristóteles, en la necesidad de decir lo que es

probable o necesario.

TROPOS AMOROSOS

Parece que tu distancia es el eufemismo de nuestra relación. El tiempo será la sinécdoque de la ausencia entre tú y yo. Ese espacio efímero es el retruécano de las conversaciones, mientras las opiniones, nos sentencian para enumerarnos en camino hacia la nada que nada para nada; toda ella desperdiciada y vivida como diáfora por nuestros faltas.

Nuestras concatenaciones llevan de compañeras a distintas ilusiones diseminadas en preguntas.

Con mi locura y la tuya, hecha de tantas preguntas, la anadiplosis nos sentencia para hacernos un largo hilo negro de lo que compartimos. Nos derivamos en hebras, uno y otro, uno en las manos de uno y de otro. Ambos en las manos de nosotros como paralelismos en forma de quiasmo.

Des-esperado me regalas otra interrogación, tan retórica que parece verso retador ante mis posibles respuestas. Sólo te contestaré en mis silencios, aunque la litote me sacuda los cabellos, volviéndome finalmente, una reticencia.

Esto, no se trata de retratos, de etopeyas, ni de prosopografías; se trata de nuestros sinos y de su topografía. Esto se trata de que con tu aliento y cercanía, hagas símbolos y orografías.



CANCIÓN DE AMOR

Canción de amor,
juega con el corazón.
Grita lo que mi balanzón hoy quiere cantar.
Dime de tus alegrías
son,
son,
son
Cantame de tus más tristes penas,
son,
son
Canta,
canta,
entre los pasos aguerridos.


Canción de amor,
juega conmigo,
juega a que te haces la mar de mi boca
para no cansarme de noche
durante el baile de mis venas.
Son,
son,
son,
Acude a mi llamada 
para regalarle al olvido
la canción del amor.

22 de marzo de 2011

Cofesiones de una topóloga y cortesana.

Algunos buenos amantes han paseado por la avenida de mi recién descubierta vagina. De ellos, varios han disfrutado del paisaje, otros han depredado a la flora para hacer carreteras de fácil acceso. Otros tantos, han hecho caminos nobles de empedrado y barroso andar. Pero todos, todos, han tenido que andar por aquí para hacerse de un camino en el tiempo.