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29 de marzo de 2013

La madrugada



 Los doce minutos de campanadas
al aire, y a las tres de la mañana,
dan la bienvenida en los altos cielos
a todos aquellos que continúan
despiertos. Los llamados han rendido
fruto. ¡Todos rebosamos alegría!
Un nuevo corazón se ha revelado
 y ha vuelto a crearse en el bramar
de la grácil música bendecida.

1 de noviembre de 2012

Azares, tolvaneras, ausencia de quimeras.


Dentro de las tardes, en las escolleras de un abismo
-como bache de disparo, que bello se muestra
entre tantos puntos encuadrados-
los instintos desmayados resurgen;
Los resucito con un poco de vida guardada
en las anécdotas y con un poco de muerte
habida en los infinitos invisibles.

Y aquí sigo, con el atuendo de los defectos
para no olvidar que se aprende.
Aquí, acaso si es que seguimos (todos)
en la re-luz de las escopetas del segundo.
(Aquí te sigo, como quien muestra el olfato
despierto ante una deliciosa esencia.
No te veo, no me ves. Casi vuelo a ciegas
al buscar el recuerdo que me empujó a este revés.)
Y con el descaro de un juego, escondo
estas letras que por fin han encontrado su destinatario
en el descubridor.
________________
Azares, estos ingratos
azares que llevan a donde quiera.
Ahora que soy,  que sé que Ser es
nada más que la corriente contenida en este cuerpo,
suelto, suelto el mal del siglo
sin que me importe el siglo.
Suelto estos cabellos torcidos de Dios
y le suelto la mano a ese que no existe
para poder caminar.

Azares, azar, es, ares,
zar, zares, aza,
res, reza, será, era.

8 de octubre de 2012

Desaparecer

Si acaso, el día de hoy, me tocara desaparecer,
sin rostro y sin manos, dentro del ardor transparente,
no extrañaría a mis pupilas y tampoco a mis dedos.
Ya he visto las chispas de tus ojos contentos
y también he sentido tejidos tus cabellos.

Si acaso hoy me tocara dejar de estar,
para Ser, iría con una leve alegría en los recuerdos,
también con el vientre lleno de flores
y con los prados plenos en la frente.

Si acaso hoy me diera cuenta
de que todos los días me toca desaparecer,
aprendería de los latidos estrepitosos
que has germinado en mí.

Si acaso hoy me tocara desaparecer
iría, sin duda, con el fuego de tu amor
como motor para ser polvo al amanecer.






17 de julio de 2012

Exploraciones previas a la física del amor.


¿Y si no es esférico ni cuadrado?, ¿y si es un paralelepipedos dentro de una esfera? Resulta que viene a mí la figura suprema, entre el azar y la eternidad, entre las veras concretas y los planos, entre los inviernos y las primaveras, entre la conciliación de los extremos que son un medio de autoeliminación. Ora eres dentro de mis aguas, ahora que lo entiendo. Desde aquí, sólo veo tres de los seis lados, sólo veo mi átomo y siento mi anti-átomo, no lo veo. Me da la gana el poder ver los otros tres lados de esta completud. Pero los busco en ti, los busco en el que otro se llama. Porque si no te escucho no me escucho.
¿Y si tu vera y mi vera son árbol y todo, son piedra y mar en su fin? Con mi agua y tu tierra, insolubles, viene presente la aberración esférica y nos tiene lejos.
¿Por qué no encuentro la respuesta amorosa en nuestro encuentro? Este astigmatismo tan humano no me permite ver el cromo correcto del sitio correcto. ¿Cuál es la vera?
¿Cuál es la vera y por qué se contrapone a tu humanidad? Nunca pensé que lloraría tan amargo y tan alegre con esta física.
¿Cuál es la frecuencia del cosmos? Quiero ser absorbida con el azar en la piel.
Y de de pronto me vienen bien las ganas de verte, de tocarte, de escucharte vulgarmente con todas las fórmulas de la aceleración. Para alcanzarte a través de la saliva, para alcanzarte a través de los quicios de ilusión y de vida.

Muerte soñada.

Una despedida me traduce.
Me despido de ti.
Mientras me muero respira mi amor.
Mientras me muero que te hable mi cadáver; recibe el jarabe de la tierra,
recibe el fulgor de mi oración.

Mientras me muero
ve mi visión
y observa el petate en donde pongo los espasmos de esta pasión.
Mientras me muero, suéñame.
Sueña con este dolor.
No soy santa ni iluminada, parezco atroz.
Soy sencilla y derrumbada estoy.
Por tu amor y por mi amor yo muero.
Por mi amor te comparto el amor.
(Los palacios y los montes te hablan, te muestran mi amor).

Las nubes grises y los árboles
enfermos te hablan
y aún sin voz certera, te muestran mi amor.

Silencio


Apagadas, dos afonías, corren
hacia el encuentro de su vacío;
allí estás tú, allí estoy yo.
Estos sigilos le hablan a mis sueños.
Estos sueños son presa de la memoria.
Esta memoria aleja al consuelo de lo inexplicable.
Lo explicable es mi esperanza.
La única esperanza que tengo es la de nuestro amor.
Este amor se hace en un solo instante, se va…
Pero me deja toda su explicación:
me lo explico en el pequeño sabor del sol.

Del sol y del viento vengo,
hacia el sol y hacia el viento voy.
El sol evapora lo que encuentro
y el viento lleva esas cenizas hacia los latidos de tu corazón.
Este amor es tuyo. Este amor es del elocuente Dios.
Este amor es de nadie
pero sobre todo le pertenece a la explicación.
La explicación descubre y construye.
La explicación aspira y sopla en mi corazón;
en ese espacio vacío estamos todos.
En ese espacio sin llanto y sin pena se encuentra el amor.

11 de mayo de 2012

Un pacto de amor

Que las naciones, los contrarios y los enemigos den vuelta a su izquierda con paso redoblado o al ritmo del danzón para que logren ver a su próximo, al que tiene al lado y para que podamos vernos todos, hasta lo más profundo de los ojos, y con eso descubrir lo que está del otro lado del ovillo.
Esto es un pacto de buen comportamiento en donde predomina la falta de falsas morales y la abundancia de éticas abiertas a la evolución de la conciencia. ¡Que las canciones sean himnos de inspiración y que los libros sean sentencias de una persona despierta y que estos dos sublimes acontecimientos sean única y exclusivamente el manifiesto de este pacto de eterno amor! ¡Que estos manifiestos se vuelvan verbo, se vuelvan carne y se vuelvan unión!
Hoy hago un pacto entre las mentiras y la verdad para que se conozcan entre sí y ya no sean lejanas o cercanas sin saberlo. Así vendrá la verdad con plena conciencia de que no es mentira y así vendrá la mentira apenada por no ser verdad.
Hoy soy el pacto dentro de cada centímetro de las entrañas porque colaboro en el quehacer de todos los días.
Hoy hago un pacto con las personas de todo el mundo desde lo más profundo del corazón y desde las uniones más complejas y unidas de todo mi cerebro; porque soy materia antes que alma, porque antes de ir a otro lado estoy aquí, en este sueño acompañado de todos los que también tiene ojos y ovillos. Y aún así quiero ir hacia atrás, hacia allá, hacia abajo y, con poco interés, hacia arriba pero siempre hacia todos lados.  
¡Vamos!

22 de diciembre de 2011

Un día como cualquiera.




Hoy amaneció a medio día.
La gente está fresca y sonriente.
La primavera del amor entibia el triste invierno de esta vida.
La gente sonríe con sus cómplices.
Las personas asoman los ojos rasgados por la mueca del derroche.
Nada, hay, de flores marchitas en las manos. Todo es como una palma con dedos abiertos como un sol.
La amabilidad es un juego contagioso:

“― Ven, te cedo mi asiento.
― ¡Gracias! Este pie me demanda un sitio para posarle.
― Ven, me gusta que hayas cedido tu asiento. Ahora yo me levanto para que puedas gozar.
― Gracias, gracias. Así puedo continuar al lado de mi amada.”

 En el Metro  (transporte de los que viven en esta ciudad), es realmente curioso pisar dentro de esta realidad con carril. Aquí conviven todos los remedios y conviven todos los infinitos. Este gusano cortado ―por el arado citadino― equipara a las mañanas con las tardes. Avanza el tiempo pero no anochece.

 Avanza el tiempo pero sigue siendo primavera en los que dejan derroche sobre sus labios.


18 de octubre de 2011

CANCIÓN DE AMOR

Canción de amor,
juega con el corazón.
Grita lo que mi balanzón hoy quiere cantar.
Dime de tus alegrías
son,
son,
son
Cantame de tus más tristes penas,
son,
son
Canta,
canta,
entre los pasos aguerridos.


Canción de amor,
juega conmigo,
juega a que te haces la mar de mi boca
para no cansarme de noche
durante el baile de mis venas.
Son,
son,
son,
Acude a mi llamada 
para regalarle al olvido
la canción del amor.