28 de septiembre de 2010
Pedazo de carne
26 de septiembre de 2010
Esencial
La Luna, la Luz y Tú.
21 de abril de 2010
24 de marzo de 2010
Cada día.
El sol deslumbra mis ojos
Veo borroso, como detrás
De una tela de tono azuloso.
¿Cómo será estar tan fuera de la oficina para poder ver claramente lo que sucede en el mundo de los destinos forjados a pasos pensados? Al estar enclaustrada por más de 6 horas en el mismo sitio, por 5 días a la semana, uno comienza a preguntarse si desde hace el último contrato firmado, con exclusiva tinta negra, tomó la decisión correcta. Si acaso la profesión más cotizada por el valor monetario que representa, será el camino a la alegría constante y tan sonante como el dinero que cae de las quincenas. La respuesta inequívocamente es que no es la decisión correcta, que hoy debí estar sentada frente a mi constante nada, para llenarla de creatividad y de significados hechos por segundo. ¿Cómo?, pues a través de lo plácido irrevocable del crecimiento constante del interior. Pero al segundo de pensar en ese henchimiento interno, me absorbe el vértigo de no saber si cabré en mí misma, de no saber si puedo crecer de adentro hacia afuera, de no saber si me dolerá tanto como mi decisión anterior. Pero aún así, quiero lanzarme al vacío. Para probar suerte tal y como en las ocasiones pasadas, al creer estar tomando la decisión más correcta del día, de la semana, de la vida.
Y sucede, en momentos de lucidez, que cada vez, en cada tropiezo, en cada deseo, en cada vértigo, en cada espasmo de miedo, en cada duda, en cada incertidumbre, en cada firmeza, en cada tambaleo, en cada uno de los creídos errores, he tomado la decisión correcta, por la sencilla razón, de poder estar aquí, hablando de que soy razonable y hasta sensible. Teniendo de nuevo mareo y ceguera por el camino andante y delante. Sintiendo que he dado otro paso de comprensión que no hubiera dado, de haber estado en otro lado.
Y aunque esté molesta de tener las asentaderas un poco acostumbradas a los sillones de recatada oficina, sé que mi alma vuela, cuando me aumento las horas de trabajo al escaparme por unos instantes del horario establecido de laborar el camino, para poder escribir lo que ya no me cabe dentro. Y entonces, al estar caminando, segundeando, coloreándo los ojos, contemplando, y aún así trabajando en lo convencionalmente tibio y aceptado, sé que ardiendo, voy por uno, dos o tres caminos, según decida en cada aquí y ahora.
19 de noviembre de 2009
Del otro lado de la cama.
Me flotan los versos
Y agitan los caminos de venidas
En avenidas oscuras de faroles
Rotos y opacos de smog citadino
Cuando en tus brazos
Voy cogiendo mis suspiros,
Enrredados con la cintura caída
De sueños rotos e ilusiones pegadas
Con semen-to-da tu vida por días,
Trepo en lazos inerciosos de frescura,
Sordos besos y gritones apretujos.
Mientras tanto gimo en el humo
De un cigarro apagado por la saliva
De mis ojos frascos en el infinito nocturnado;
Ladrón de mi ventana.
Así tirada sueño en las sábanas dormidas
Que te hacen el amor de espera,
Mientras te hermoseo en la imaginación
En el deseo de tener una libreta
Una pluma cerca del piso, mi cama.
Deliras que estoy contigo,
Cuando estoy en la poēsis de tu ser.
Para que luego en dos palabras,
Pronunciadas por tus dedos,
Se interrumpa mi velada y
Me delicioses las espesuras asilabadas
De lo actuado por tu sombra en mis hojas imaginarias.
Quedándome la gana de otra noche,
De que tus brazos sean fragancias
Para poder escribirte, cada una de las estancias
Aparecidas en las ruinas de mi desmemoriada
Gana de quitarte la ropa, los abrazos de pecho
Y arrebatarte de nuevo las sorpresas en mi espalda.
Por que cada vez que sorbes con tu cuerpo
las fragancias ensoñadas, quisiera
respingar sólo la emboscada guerrera
para labrar el camino de la idea
Y así volver espesura toda la espera,
volverla brisas resonada a tu calor de la mañana.
10 de noviembre de 2009
Pensamiento a la moda
1
Tengo tacones afilados;
para alcanzar el cielo
e ir cortando las nubes
y ver si por allí me encuentro.
Hoy, no es mañana
y tampoco el ayer;
es el otoño de mis manos.
Hoy, huelo a plástico
a gotas de cielo enfrascado
y telas de superficialidad.
Me he vaciado, lo siento...
No sé cómo dejar de hacerlo,
cómo tomar las riendas
de mis zapatos.
No sé estar sola,
mucho menos en el infinito;
se han acabado mis pulmones
de suspiros y cigarrillos
Porque ya no enseñan
a compartir el sol
sin la pretensión
de llegar a él.
Por eso huelo a caramelo
con bombón y rosas
y sueños de antropocentrismo.
2
La raza cósmica
no se vende en tiendas.
El interior del cuerpo
no tiene valor
porque los modistos
no han encontrado el alma;
la venderían
con brillos de lunas,
polvos de estrellas
y un toque de brisas de mar
pero aunque el alma no huele
duele como espinas de rosas
al arrancarles su rizoma.
¿De qué origen hablamos?
si ya ni historia hay...
¿De qué esencias hablamos?
si ya ni incienso es copal...
Huelo a plástico,
me derrito en poliéster
trabajo con mezclilla,
he sacudido las prisas en cada orilla,
y ni aún así soy felíz...
9 de septiembre de 2009
¡Brincar, bailar!
Quiero bailar de besos en la sien
Mover los músculos de vida
Hacer curvas de sonrisas en el cielo
Brincar para alcanzar el firmamento;
Las luciérnagas del infinito.
Y danzar de nuevo en las telas
Del rojo finito de mis labios
Para hablarme de existencia,
Saberme la realeza
Para escuchar las proezas del buen vivir.
Quiero romper el viento con mis brazos juguetones
Hacer figuras de muchos colores
Olvidando las causas de los dolores
Y así abandonar las represiones
Y mis propias pasiones.
Porque la sociedad grita la quietud
Del espíritu inmerso,
Y ya no podemos hablar más de eso
Si al cielo se le presta sólo un beso.
Por eso hay que unir las danzas de cada mañana
Abrir los ojos a cada sol
Mover el cuerpo en cada son
Oír las hazañas de cada color
Sentir cada uno de los músculos
Mientras se hace el amor
Comer con absoluta sinrazón y
Ponerle a la vida un poco más de sazón.
Jegomros
09-09-09
Del otro lado del mal…
13 de agosto de 2009
Platón
31 de julio de 2009
Pasajeando en el metro.
EL MAÑANA
A los veinte años nos dijeron: "hay
Que sacrificarse por el mañana"
Y ofrendamos la vida en el altar
Del dios que nunca llega.
Me gustaría encontrarme ya al final
Con los viejos maestros de aquel tiempo.
Tendrían que decirme si de verdad
Todo este horror de ahora era el Mañana
José Emilio Pacheco.
Unos centavos; monedas de 10 y de 20, que sólo aceptan con gusto las alcancías, fueron el motivo para que la taquillera enojada del metro me vendiera el pase al moebius mientras yo reía.
A través del vidrio me gritó algunas frases célebres del caló mexicano, algo como: “chingada madre”, “estas son chingaderas”. Pero con todo y su enojo, decidió lanzarme por la resbaladilla el papelito que decidí recoger, después de intentar leerle los labios y descifrar lo que según ella, me merecía, por tener la osadía, de pagar con monedas un poco más en desuso en el acontecer, de cada uno de los laboriosos días. Todo por el simple hecho de ya no poder pagar algo ni con un par de ellas, a menos, que las reúnas y regales la morralla difícil de contar para hacerles la medida.
Sólo hay algunas pocas excepciones que poder comprar por menos de diez pesos (tarifa mínima de uso en este completísmo transporte público). Como aquél panfleto, en donde se manifiestan entre colores, las demandas del llamado “proletariado” y las críticas constantes a los grandes mandatarios. Con el fin de poder vomitar con faltas de ortografía, lo que a uno le cuesta machetearle día con día. Y todo por la fabulosa cantidad de “cooperación voluntaria”. Que para fines de salud emocional, recomiendo no aportar en la morralla del malestar.